martes, 6 de septiembre de 2011

¿Sueño o realidad?

A veces no soy capaz de distinguir los sueños de la realidad, creo que es un problema de los cables de ahí arriba, me da la impresión de que hay alguno que otro un tanto cruzado. También me pasa cuando no se me ocurre nada que escribir y sólo me queda escoger una imagen e inspirarme... Como es el caso de esta entrada.

Aunque en realidad no es la primera vez que pienso sobre todo esto, me pasa a veces, que un día me levanto y pienso si de verdad había pasado todo aquello, si era un simple sueño o la complicada realidad. 
Uno de los peores momentos para intentar distinguir entre los sueños o la vida real es un domingo por la mañana, después de dormir a penas seis horas, con un dolor de cabeza, mareada, y aún sintiendo los efectos de la noche anterior. En esos momentos prefiero retomar el sueño e imaginarme que todo está ocurriendo.
Porque a veces los sueños son mejores que la realidad, en esos instantes, en que la casualidad pasa a ser buena suerte después de un proceso de derivación, me duermo para seguir disfrutando de esos momentos que quizás nunca puedan ocurrir. 
Recuerdo uno de ellos, una cancha, un balón y un equipo increíble, campeonas del mundo. Lo sé, es poco creíble, pero es uno de esos sueños imposibles de los que me gusta no despertar.
Mejor dejo de escribir, sin inspiración nunca fue bueno

"Pode que só sexa unha rapaza con moito tempo de lecer..."

domingo, 4 de septiembre de 2011

Historia de un meteorito

Todo resultó ser una farsa, todo lo ocurrido hasta ahora había sido una simple pesadilla. Pero entonces una sonrisa casi perfecta me iluminó gracias a una luna llena irrepetible.
Todo pasó como cuando un meteorito roza la Tierra, rápido, fugaz... Yo era ese meteorito, ya desgastado por tantos intentos de alunizajes en lugares desconocidos. Pero un día todo cambió, ese meteoro encontró un planeta oscuro. A pesar de tener miedo se adentró, y todo resultó ser [casi] perfecto ya que la bruma se disipó al penetrar en su angosta atmósfera, y ante él apareció un mundo completo.
El meteorito se precipitó hacia el terreno planetario deshaciéndose en mil pedazos, todo parecía haber acabado para él, pero, increíblemente, de sus cenizas revivió un ser extraño, único, que acabó por iluminar ese mundo tan oscuro y completo. Mi mundo.

"Pode que só sexa unha rapaza con moito tempo de lecer..."

sábado, 3 de septiembre de 2011

Always

La oscuridad se cierne sobre mí cuando la lámpara que está a los pies de mi cama se apaga. Aún así permanece una aparición entre mis sábanas, y huele a ti. Incluso lavándolas parece que el colchón no se quiera desprender de ese aroma, el cual me recuerda a esas muchas horas en las que era yo la que tenía ese incienso natural sobre mí. Lo extraño, lo echo de menos, explícame qué significa este síndrome de abstimencia que está reduciendo mi energía a cada segundo que no tengo mi droga cerca. 
Me tiemblan las manos, tengo frío, intento que las mantas me proporcionen un abrazo un tanto artificial. Me conformaré con él mientras no tenga uno real, con el que sentir que mi piel ya no es sólo mía. 
En la guardería me enseñaron a compartir con todos, ahora ya tiempo pasado voy a ser egoísta y lo haré únicamente con quien realmente merezca la pena, y definitivamente sé que tú lo haces, puede que demasiado. Y contigo compartiré cada momento, cada ilusión, cada deseo, cada lágrima y cada sonrisa, cada decepción y cada logro. Sólo espero que tú también puedas hacerlo conmigo. 

"Pode que só sexa unha rapaza con moito tempo de lecer..."

viernes, 2 de septiembre de 2011

Me apetece llorar, y hacerlo de felicidad. Esto no es uno de esos textos donde filosofeo, me amargo, es un texto que necesito escribir, simple y llanamente para decir que me encuentro completa.
Estoy llena hasta decir basta, creo que en este instante no me falta nada, todo es como debería haber sido desde hace mucho.
Puedo decir que el camino ha valido la pena, a pesar de saltar mi muro de Berlín particular, de arrastrarme entre zanjas de guerra, de soportar cuchillo tras cuchillo clavados en mi espalda. Si, vale, sólo es una parte del camino, aún me queda mucho pero mucho camino que recorrer, pero en este instante el camino se ha allanado y no se hace difícil de caminar.
Sólo resta por decir gracias, a ti, cosa, a ellos, por simplemente ser como son, y a vosotros tres, por ser y estar siempre.
(Y aunque me encuentre piedras en lo llano del camino, serán pequeñas, y las apartaré con una patada, convirtiéndolas en polvo del pasado...)
"Pode que só sexa unha rapaza con moito tempo de lecer..."
Pero son feliz e con iso chégame!

Y digamos que así "filosofeo" yo: ¿Perfección?

Pensando mientras no tenía otra cosa que hacer, mis ojos se cerraban, pero mi mente los despertaba con sus  dichosos rompe(o come)cabezas.
¿Que en qué pensaba? La verdad, en unas cuantas cosas, y ni siquiera sé si realmente pensaba o intentaba nadar entre la ropa de mi lavadora.
A mi cabeza vino la palabra perfección, ¿conclusiones? Ninguna en concreto, y demasiadas en general. No, no existe, nunca lo hizo y nunca lo hará.
Aunque antes de todo la pregunta sería qué es realmente la perfección. Digamos que una definición así rápida podría ser: un conjunto de hechos o cosas que tienen una calidad inigualable, incomparable, sin defecto alguno.
¿Podrían las personas llegar a alcanzarla? Veo muy imposible que algo así suceda, somos humanos, cometemos errores, y si no lo hacemos es que algo va mal. Yo busqué a una persona perfecta, hasta debajo de las piedras, una vez creí haberla encontrado, pero resulto ser más defectuosa que majestuosamente perfecta.
Aún así, me alegro de no haberlo hecho. No sería capaz de imaginarme un mundo perfectamente perfecto, todo igual, sin una diferencia de carácter, sin diversidad... Sólo de pensarlo me recorre la espalda un escalofrío... No seríamos nada sin nuestros errores, sin nuestros defectos que nos hacen diferentes a los demás.
El mundo entero se emperra en intentar alcanzarla,  para eso está el modelo de la perfección: ser alto, guapo, delgado, ser rico, ligar, vivir mucho y morir siendo recordado.
Como suelo decir: No me gusta lo perfecto, para mí no existe, si no, todo sería demasiado monótono y aburrido, y a mí me gustan las emociones fuertes.

Dime, ¿y tú, de verdad crees que exista?

"Pode que só sexa unha rapaza con moito tempo de lecer..."

martes, 30 de agosto de 2011

Primeiro premio Certame Literario Letras Galegas Alberto Romasanta

         Se queredes saber quen son debedes esquecer o típico estereotipo de rapaza. Porque non o son, sobre todo dendo o día no que perdín toda inoncencia que me quedaba da miña dura infancia…

        Pois ben, se estades de acordo comezarei con presentarme: Chámome Sarah, teño 15 anos e gústame dar paseos, eu soa, e mellor se son pola praia. Vivo nun pequeño pobo no medio de ningures, nalgún lugar dunha costa sen nome. Son unha rapaza rubia, alta e, aínda que non me gusta recoñecelo, un pouco regordecha de cara.  A miña pel é branca como a neve e, grazas ao sol, toda ela está cuberta de dimintuas pencas das que me gusta presumir sempre que podo. Por outra parte son unha rapaza un tanto especial, á que lle gusta ler libros, aprender sobre o noso pasado e imaxinar historias nas que podo vivir nun mundo onde expresarse sexa materia obrigatoria e a palabra igualdade non sexa obsoleta, un mundo que ula sempre a mar, ese olor que me inspira paz, limpeza… Son unha nena á que lle gusta estar soa a maioría do tempo pero que tamén necesita ter onde apoiarse cando o necesita, e para iso teño, ou mellor dito tiña, ao meu mellora amigo, Xil.

     Por que digo tiña? Pois porque a Xil perdino o día no que toda a miña inocencia desapareceu de min. Ese maldito! Esa mañá de primavera… que asemellou ser coma unha mañá de frío e cru inverno… Dende ese día nunca volvín ser a mesma…

   Todo aconteceu un día normal, que acabou por ser o peor de toda a miña vida. Coma sempre eu espertábame, collía unhas bolas de pan con manteiga e azucre e marchaba á praia a dar un paseo, o único diferente que aconteceu foi que Xil non estaba no punto de econtro cotián. Supuxen que quedara a durmir ou que tiña que ir á leira, así que marchei eu soa a gozar desa bonita mañá na praia camiñando tranquilamente pola limpa beira do mar.

    O camiño que levaba cara a praia era silvestre, todo rodeado de toxos e de silvas cheíñas de moras tan saborosas que poderían ser pecado. Ao redor todo era verde e estaba cheo de paxariños que cantaban ao meu paso cancións da natureza que parecían cantos de anxos. Polo camiño podíanse ver pequenos coellos que cruzaban rapidamente, e se estabas moi atento incluso podías ver pequenas serpes deslizándose, aínda me lebro de un día no que vin a serpe máis grande da miña vida, debía de medir case que dous metros de longo, pero iso xa é outra historia… Ao lonxe podíase divisar a praia deserta, como a min me gustaba, e o mar estaba esa mañá bravío, con olas que chegaban tranquilamente aos 3 metros… Daba gusto camiñar cara a praia e escoitar o son do mar e que chegue a ti ese olor de frescor… Mentres baixaba fixeime na grande lagoa que tiña á miña dereita, estaba tan repleta de vida… Había patos todo aos seu ancho nadando tranquilamente e estaba cheíña de auga que proviña das choivas que se sucederan ao longo da semana pasada.

        Ao chegar á praia descalceime e comecei a camiñar… Sentía tanta paz alí soa… Camiñei todo ao longo da praia sen atopar a ninguén e admirando a impresionante paisaxe que era só miña… Estaba tan cansa de camiñar que tiven que parar e sentar sobre a area, mirando cara o mar. Parecía que me atopaba nunha illa deserta , só se oía o cantar arrolador do mar… Cada vez sentíame máis a gusto eu soa tirada na finísima area… Estaba tan cómoda e sentíame coma se ninguén estivese ao meu redor, coma se eu soa existise nese mesmo intre, que decidín facer unha tolería e tirarme ao mar, que xa fora amainando pouquiño a pouco… Espinme e encartei toda a roupa para que non se enchese de area nin voase co fino airiño cálido que estaba a soprar esa mañá. Corrín desbocada cara a auga! A cada paso sentíame máis libre, máis infantil, máis eu… Ao chegar á auga tireime de cabeza, que boa estaba! Recordoume ás historias que me contaba meu avó cando era máis pequena, sobre as cálidas augas do Caribe, onde el fora a enriquecerse. Porque, sabedes unha cousa? Meu avó foi un dos moitos mariñeiros que marcharon ás terras dun home chamado Américo para gañar moitos cartos. Ou eso era o que el dicía…

            Comezaron a pasar recordos sobre os meus avós por diante dos meus ollos, como din que pasa cando vas morrer… Mais eu estaba viva e unhas pequenas bágoas comezaron a caer pola miña cara recordando que bos tempos pasaramos meu avós mai eu xusto nesa praia na uqe me atopaba… Creo que pasei máis de media hora na auga mirando cara o ceo, que bonito estaba esa mañá e ademais o sol estaba no horizonte, aínda espertando, parecía que estaba a acariñar a auga quentandoa para que eu estivese a gusto…

            Saín da auga ulidno a mar… Como me gustaba ese olor… Xa vos dixera que era unha rapaza un tanto especial e bastante diferente ás demais da miña idade… Creo que era a única que pensaba de verdade… Que pensaba neso que algúns chamaban filosofía… Sobre todo na grande pregunta: Por que existimos? Da que saquei moitas e diversas conclusión… Mais iso tamén é unha historia diferente…

De repente entráronme unhas ganas incribles de tirarme na area e quedar alí estomballada durante hora… Dito ou… pensado e fetio, fun correndo xunto á miña roupa e tireime volvendo a observar o ceo e as caprichosas formas que toman ás veces as nubes intocables do ceo. Un día gustaríame pode alcanzalas e saber de que están feitas… Só por curiosidade e así poder saber que é o que senten os paxaros ao voar… Que envexa me dan, son libres, e estou segura de que coñecen o mundo enteiro…

            Penso que entre mirar cara as nubes e escoitar o son do vento acariñando ao mar quedei durmida… Mais non moito tempo xa que algún son me espertou de súpeto… Era un son estraño, como se alguén eo meu carón estivese a observar e á vez respirase moi forte. Pensei que só eran imaxinacións da miña mente así que non me deu por abrir os ollos e seguín alí estomballda na area. Pero de repente sobresalteime, algo ou alguén me estaba a tocar na barriga e nas pernas… Abrín os ollos a toda presa e á vez levanteime dun salto. Asusteime moito ao ver que o que me estaba a acariñar era unha persoa, mais que unha persoa asemellábase a un monstro. Era o máis horrible que vira na miña vida, era o que parecía un home pequeneiro pero á vez bastante corpulento e estaba cuberto cunha estraña vestimenta que parecía a dun corsario dos mares do Caribe, que meu avó me describira moito tempo atrás. Eu collín a miña roupa e comecei a vestirme con toda a presa que as miñas mans trementes me deixaba, á vez que os meus pés intentaban escapar daquel lugar, que se convertera nunha praia escura sen máis… Pero os meus débiler intentos foron en van, xa que sentín unha forte sacudida no meu lombo e de seguido como comezaban a turrar dos meus pés, impedíndome escapar. O seguinte que vin despois de comerme a area foi a cara dun noxente home mirándome, crédeme que esa cara era o máis espantoso do seu ser. Tiña unha cara dredonda coa pel esbrancuxada, chea de suciedade e do que parecían ser cicatrices, os seus ollos eran negros coma o ceo nun día de treboada e profundos e bravos coma o mar nun día de forte marusía, o seu nariz era gordo, feo e vermello e a súa boca noxenta debuxaba un sorriso malvado do que sobresaían uns dentes podres, dela saía un forte olor que eu recoñecín no momento, era o olor ao desperdicio de vida, cheiraba a ron. Era a cara dun tarado mental que non o contaría…
            (Isto que relato a continuación non é moi fácil de escribir para min, xa que sempre estará presente na miña mente, alá vou…)

            Sentín como as mans dese inmundo ser me daban a volta poñendo a miña cara contra a area, que nese intre parecía queimar coma o lume. Da súa boca só saían berros de maldade e de esforzo, xa que eu estaba a intentar desfacerme do cárcere que supuñan as súas mans apresando as miñas contra o meu lombo. Mentres, ca outra man estaba a turrar de toda a miña roupa que me dera tempo a poñer. Conseguiu espirme e nese intre pensei o peor. Notaba como intentaba espirse el tamén, conseguiu desabrochar o seu pantalón, e xusto nese momento cando xa tiña todo perdido, de súpeto escoitei un forte golpe e seguido sangue caendo ao lado da miña cara.

            Sentín como a presión que atnes tiña nas miñas mans desaparecera e ao mesmo tempo o peso do corpo dese noxento home. Levanteime e o primeiro que vin foi á persoa que máis quería no mundo, Xil. Tiña a daga que sempre levaba encima na man, toda chea de sangue, e ao seu lado o corpo do home ca cara ensanguentada na area. Xil abrazoume fortemente, dicíndome ao oído que todo pasara e que sentira moito non estar esa mañá comigo. O meu mellora amigo convertérase tamén no meu heroe. O primeiro que fixen despois dese longo agarimo por parte de Xil foi collelo do brazo e empezar a correra cara o camiño para poder estar o máis lonxe posible da praia á que nunca volvería. Mias el quedou quedo sen decir palabra algunha á vez que eu lle berraba para que me fixera caso e marchar dese lugar, pero el seguí mirando para min cun sorriso na cara. E dinme conta, estaba ferido xusto no medio do peito, unha grande mancha vermella agrandábase cada vez máis na súa branca camisa, e o meu corpo tamén estaba tinguido de vermello debido ao abrazo que o meu amigo me dera como última despedida. Corrín cara el, agarreino para que non caese violentamente na area… Se lle virades a súa cariña, un rapaz alto, forte, de cara pálida e pencada como a miña e da que sempre saía un sorriso, convertida na mesma cara dun anxo que estaba a vivir os seus últimos intres a inxusta vida. Tumbeino sobre o meu regazo, comecei a gritar para que seguise esperto, dicíndolle que non me podía deixar así, que era o que máis quería na miña vida! Mais el, cos seus último esforzos, caloume poñendo o seu dedo na miña boca e secándome as bágoas que me caían dos ollos, como se dunha fervenza se tratase. Sabía que esa era a última vez que ía estar co meu amigo, así que calei e comecei a acariñarlle o seu louro e rizado pelo que tanto me gustaba. De repente comezou a falar, e sito foi o que dixo: “Sarah non chores por min, acórdate de min polo que fun e polo que fixen. Sabes que estarei sempre contigo, coidando de ti. Quérote Sarah, sempre pensei que seríamos amigos ata que chegaramos a ser anciáns e lembrar todas as aventuras que vivimos xuntos, mais agora ti ocuparaste da miña lembranza e riras lembrándome. Xa sei a respota á túa pregunta, polo menos o que ten que ver comigo. Eu existín para ser o teu amigo e coidar de ti, e así ser lembrado pola mellor persoa que existe no mundo, ti.” Esas foron as últimas palabras que Xil dixo, xa que despois acercóuseme e beixou a miña meixela no bico máis sincero e doce que me deran na miña vida. Os seus ollos fóronse pechando pouco a pouco mentres me miraban e a súa boca debuxou un sorriso feliz que perdurará para sempre.

        Dende aquela maldita mañá de primavera comprendín o significado do nome de Xil, o protector.

lunes, 29 de agosto de 2011

1

-Cuéntame un secreto de esos escritos en verso, hazme sentir feliz, arráncame a manotazos esta sensación masoquista e inútil que rodea mi ser, formando una niebla negra que me ahoga a cada instante.
+Sabes que eso siempre se me ha dado mal, soy una persona introvertida, estúpida y, en resumidas cuentas, una mala persona. Pero mi mundo se llena cada vez que estás a mi lado, es una sensación indescriptible y demasiado rara para que yo la pueda llegar a sentir.
-Lo sé, pero me sirve con una caricia, una mano entre las mías, un beso en la mejilla, una mirada perdida. Creo que eso si que se te da bien. Sólo necesito un secreto que no tenga que ver con todo lo que me está ocurriendo ahora mismo. Te contaré uno yo: querer es una palabra obsoleta, no significa nada cuando se la dices de broma a tus amigos, pero si que cobra sentido cuando se la dices tímidamente a una persona, no especial, si no única, al oído, mientras suena esa canción que te pone los pelos de punta. Digamos que con esto pretendo expresar que te quiero demasiado.
+Vale me has convencido, te contaré uno, más bien es un secreto personalizado que me lo repito cada vez que pienso en ti. Digamos que este puede ser el único secreto "opinado" en el que tenga razón: nunca se quiere demasiado a una persona, esas dos palabras no pueden coexistir en una misma frase. El querer es una sensación, un sentimiento, un algo que tú piensas sobre alguien y que nunca es para decir demasiado, si no mucho.


"Pode que só sexa unha rapaza con moito tempo de lecer..."